Las empresas y cómo salir de la trampa de la prosperidad

Por Abel Hibert

Acabo de leer un libro de Ben Ansell titulado “Por qué fracasa la política”. Las cinco fallas de nuestro sistema político y cómo evitarlas”1, y al leer la quinta falla, que es la Trampa de la Prosperidad2, el autor sostiene que lo que a corto plazo nos enriquece, a largo plazo nos empobrece. La pregunta relevante es: ¿Qué tiene que ver con la Gobernanza
Corporativa y cómo los consejeros independientes pueden llevar las preocupaciones de medio ambiente, sociales a los Consejos de Administración y convencer de que es indispensable que las decisiones y acciones que realizan las empresas no nos empobrezcan a la sociedad y al planeta en el largo plazo?


Estamos hablando de cómo convencer a las empresas, desde un Consejo deAdministración, que las políticas ESG (Enviromental, Social and Governance) son la mejor aportación que puede hacer una empresa para poder vivir todos en un planeta más habitable, no solo desde el punto de vista ambiental. También en un mundo más inclusivo y con mejores mecanismos de transparencia y de rendición de cuentas.


Los consumidores quieren saber a qué tipo de empresa le están comprando; los trabajadores quieren saber en qué tipo de negocio van a dedicar parte de su día; la comunidad quiere conocer cuáles son los valores de la empresa que se va a instalar en la comunidad y hasta los probables inversionistas o acreedores querrán saber, no solo la solvencia económica de la empresa, sino su compromiso más allá de las utilidades.

Las empresas, las personas y los países pueden sentirse que están en una burbuja y ven lejanos problemas que están afectando a la humanidad, como podrían ser las consecuencias, por ejemplo, del cambio climático y los impactos que ya están teniendo en que podamos seguir habitando este planeta; también pueden sentir que con contratar
personas y pagar un sueldo, ya están cumpliendo la parte social en las empresas y desentenderse del impacto social que puede tener una empresa en el entorno inmediato donde opera; y los por supuesto, los compromisos con la gobernanza corporativa, que tienen que ver con la ética empresarial y la transparencia en la toma de decisiones.


En lo que se refiere al cambio climático, (la E de Environmental) hay que destacar que el World Economic Forum (WEF) incluye los efectos ambientales del cambio climático dentro de los riesgos globales que ha identificado tanto a corto como a largo plazo3. En un plazo de 10 años, identifican que de los diez riesgos globales, seis tienen que ver con
temas ambientales.

Los cuatro riesgos que el WEF identifica como de mayor impacto son: 1) fracaso en mitigar el cambio climático; 2) fracaso en la adaptación al cambio climático; 3) desastres naturales y eventos meteorológicos extremos; 4) pérdida de la biodiversidad y colapso de los ecosistemas; 5) crisis de recursos naturales; y el número 10, daños ambientales de
gran escala.


El hacer un planeta sostenible a largo plazo requiere de acciones individuales por parte de personas, empresas y gobiernos, que pueden parecer aisladas, pero que requieren de una gran coordinación y reconocer que donde estamos parados en este momento y hacia
donde vamos con nuestras acciones cotidianas, no son sostenibles, ni económica, política, social y ambiental.


Tanto en el caso de personas, empresas y países, estamos a la expectativa de lo que hacen otros actores relevantes, lo que se convierte en un problema de acción colectiva. ¿Cómo conciliar nuestros intereses personales con nuestros objetivos colectivos?


Las empresas y los países son reacios a asumir los costos de implementar medidas para mitigar los efectos del cambio climático si otros actores se desentienden de esos compromisos y buscan irse de parásitos (free riders).

Hay dos grandes “inspectores” que dan seguimiento a las acciones de las empresas en contra del medio ambiente: o son las autoridades competentes aplicando regulación medio ambiental, con la amenaza de multas económicas; o bien, pueden ser nuestros stakeholders que sancionen las acciones y decisiones de las empresas: consumidores
que no quieran nuestros productos; proveedores que sientan que nuestras acciones no coinciden con sus propias políticas internas en la materia; o los participantes del sector financiero que no quieran arriesgar sus recursos en una empresa que está llevando a cabo acciones contra el planeta. La sanción que se recibe no solo es reputacional, sino
también económica: caída de las ventas; incremento de los costos; acceso a recursos financieros más elevados.


Un consejero independiente debe promover un convencimiento dentro del Consejo de Administración, para que, en la empresa, las acciones que pueda llevar a cabo en el tema del cuidado del medio ambiente sean parte del ADN de la empresa. No por imposición. Por convicción. Las empresas necesitan un planeta y una sociedad en los que desarrollarse y hacer negocios.


Hay muchas pequeñas acciones que pueden hacer las empresas todos los días, que van a contribuir a atenuar los efectos del cambio climático y reducir la huella de carbono y de esa manera abonar a los esfuerzos de nuestro país por alcanzar metas y cumplir compromisos en esta materia a nivel internacional, destacando el Protocolo de Kioto (1995) y el Acuerdo de París en abril del 2016 en donde junto con 195 naciones nuestro
país asumió compromisos en contra del cambio climático y en favor del medio ambiente para reducir las emisiones de efecto invernadero y trabajar de forma ambiciosa de manera global para mantener la temperatura global por debajo de 1.5°C4.

En el ámbito social (S), las empresas deben adoptar políticas que reconozcan la diversidad, la equidad y la inclusión. El aspecto social va más allá de las actividades filantrópicas en la comunidad, y se enfoca en cómo las empresas interactúan con sus empleados, clientes, proveedores y la comunidad donde desarrollan sus actividades5. En la S se abordan cuestiones como los derechos humanos, la igualdad y la diversidad, las condiciones laborales, la salud y la seguridad de los trabajadores, la inclusión y el desarrollo social6.
.

El consejero independiente debe llevar al consejo el mensaje de que las empresas se deben abrir a la gran diversidad que podemos encontrar en nuestro entorno, y enriquecerse con ideas diferentes que nos van a ayudar a encontrar nuevos mercados, entender las diferentes generaciones que están conviviendo en este momento, ya sea como colaboradores o como clientes. La riqueza está en la diversidad. Y aquí no se trata únicamente de cumplir cuotas preestablecidas. Hay que hacerlo por convencimiento.


La gobernanza (G) es crucial para los criterios ESG a la luz de los errores empresariales que han hecho que la sociedad en general desconfíe de la actividad empresarial y de la creciente conciencia sobre la diversidad global y la desigualdad de la riqueza7.


Es muy importante que el consejero independiente, vigile dentro de un Consejo, los estándares de ética y cumplimiento (compliance); la transparencia en la toma de decisiones; estructura del Consejo, con consejeros independiente y diversidad en su composición, que incluya género, experiencia, perfiles técnicos y financieros; proponer la
separación de las funciones de presidente del Consejo y director general; y por último, que se tenga una adecuada gestión de riesgos. Un amigo me comentaba que los problemas en los que han incurrido las empresas financieras se habrían evitado si estas hubieran tenido consejeros independientes, que hubieran evitado la “ceguera de taller”.

Los criterios ESG deben contar con un amplio consenso entre países, empresas y la sociedad. Ciertamente, a nivel global y principalmente en los Estados Unidos, hay un cambio de paradigma y se quiere echar atrás los acuerdos internacionales en materia medioambiental y se presiona a empresas e instituciones para que den marcha atrás en materia de inclusión y de pacto social. Ojalá que exista conciencia de los líderes del
planeta de la obligación que tenemos esta generación, con las generaciones que vienen o que aún no han nacido.


Lo que debemos tener claro es que “la prosperidad se basa en el crecimiento en el que cada generación viva mejor que la anterior”8.

  1. Ansell, B (2024). Por qué fracasa la política: Las cinco fallas de nuestro sistema y cómo evitarlas.
    Ediciones Culturales Paidós, S.A de C.V. Primera edición impresa en México: febrero de 2024. ↩︎
  2. Las cinco fallas que expone Ansell en el libro son: La Trampa de la democracia, que dice que la
    voluntad del pueblo no existe; La Trampa de Igualdad, que establece que la igualdad de derechos y
    la igualdad de resultados son mutuamente excluyentes; la Trampa de la Solidaridad, que dice que
    la solidaridad solo nos importa cuando la necesitamos; la Trampa de la Seguridad, que no se
    puede evitar la anarquía sin exponerse a la tiranía; y la trampa de la prosperidad. ↩︎
  3. World Economic Forum. The Global Risks Report 2023 18th Edition. Insight Report. January 2023.
    Accesado a través de https://www.weforum.org/reports/globalrisks-report-2023/ el 24 de febrero
    del 2026. ↩︎
  4. Mexico ante el Cambio Climático. Acuerdos Internacionales. Accesado a través de Acuerdos
    Internacionales – México ante el cambio cl
    imático ↩︎
  5. Expansion ESG. ¿Qué significa el componente social en ESG? 13 de noviembre 2024. Accesado a
    través de ¿Qué significa el componente social en ESG? ↩︎
  6. Ibid. ↩︎
  7. Khan, F (2023). Mejores prácticas y ejemplos de gobernanza ESG. Sigmaearth. 5 de noviembre del
    Accesado a través de Mejores prácticas y ejemplos de gobernanza ESG – Sigma Earth ↩︎
  8. Ansell, Ibid. ↩︎

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